Las lluvias reabren las heridas del incendio de Burgohondo y golpean a los pueblos del Tiétar: "El agua de los grifos es inutilizable"
El arrastre de cenizas, lodo y sedimentos por las precipitaciones del primer fin de semana de octubre ha provocado que las localidades de Casavieja, Piedralaves y Mijares sufran problemas en el abastecimiento de agua. Los efectos del arrastre de estos residuos son inmediatos, según el experto hidráulico, "las cenizas y los materiales sólidos generan turbidez, malos olores y pueden llegar a contaminar el agua por la presencia de hierro, manganeso, aluminio e incluso hidrocarburos". Esto es precisamente lo que ha ocurrido en Casavieja, donde las consecuencias del incendio se han hecho visibles en los grifos de los vecinos, de los que sale agua turbia. Una realidad que sufren desde hace dos semanas en la localidad, provocando que los ciudadanos tengan dificultades para realizar tareas tan rutinarias como ducharse, cocinar o lavar la ropa.
