Gatos · 20minutos
Anatomía felina: el mapa de las glándulas odoríferas
Resumen
Desde la barbilla hasta las almohadillas, distintas zonas del cuerpo permiten al gato dejar señales químicas que otros felinos pueden detectar. Cuando un gato frota la cabeza contra una persona, se restriega contra un mueble o se estira en la pared con las uñas fuera, no solo está dejando pelos o algún que otro arañazo visible. Su cuerpo dispone de numerosas glándulas capaces de producir sustancias olorosas que forman parte de su sistema de comunicación. Para nosotros muchas de esas señales pasan completamente desapercibidas, pero para otros gatos contienen información relevante.
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