Ocho cetáceos muertos: cuando los traslados son una trampa mortal
La muerte de cinco belugas y dos delfines procedentes de Canadá, junto con la de otro delfín trasladado desde Antibes, cuestionan unas operaciones presentadas como "rescates". En apenas unas semanas, ocho cetáceos trasladados desde Marineland Canadá y Marineland Antibes (Francia) han fallecido en diferentes delfinarios de España y Estados Unidos. Las primeras muertes conocidas fueron las de Peekachu y Rain, dos belugas trasladadas desde Marineland Canadá al Shedd Aquarium de Chicago, que fallecieron pocas semanas después de su llegada. Posteriormente se confirmó la muerte de Jelly Bean, otra beluga enviada al Oceanogràfic de València, seguida de la de Osiris, también en Chicago, y la de Echo, uno de los delfines trasladados al centro valenciano.
