Alzhéimer: qué podemos hacer para reducir el riesgo y cómo afecta la estimulación cognitiva
¿Sabías que la genética puede aumentar la predisposición a sufrir la enfermedad? Pero afortunadamente, no es determinante. No se puede asegurar que exista un conjunto de hábitos capaz de impedir que una persona desarrolle alzhéimer, pero la edad, la genética y otros procesos biológicos que no podemos controlar influyen de forma importante. Por eso, desde un punto de vista científico, resulta más preciso hablar de reducción del riesgo que de prevención absoluta. "Una persona puede llevar un estilo de vida muy saludable y aun así desarrollar alzhéimer. Pero eso no significa que nuestros hábitos sean irrelevantes; sí podemos actuar sobre determinados factores para reducir la probabilidad de deterioro cognitivo y cuidar mejor nuestra salud cerebral", explica Valeria Medina, neuropsicóloga de la plataforma de neurorrehabilitación NeuronUP.
